Un ingeniero apunta a un posible fallo mecánico y descarta el exceso de velocidad en el accidente de Adamuz
A la espera de los resultados oficiales de la investigación, las primeras valoraciones técnicas comienzan a perfilar qué pudo y qué no pudo provocar el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. Los expertos insisten en la prudencia, pero descartan ya algunos escenarios.

Prudencia ante una investigación aún en curso
El ingeniero de Caminos, Canales y Puertos José Trigueros ha señalado que aún es pronto para determinar con certeza las causas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, en el que han fallecido al menos 10 personas y se han contabilizado 100 heridos, 25 de ellos en estado grave.
Trigueros subraya que el proceso de investigación técnica requiere tiempo y análisis detallado de los convoyes, la infraestructura y los sistemas de seguridad, aunque existen hipótesis que, a su juicio, pueden descartarse casi por completo.
Descartado el exceso de velocidad
Según explica el ingeniero, el exceso de velocidad no parece una causa plausible del siniestro. Los trenes de alta velocidad cuentan con sistemas automáticos de seguridad que impiden rebasar los límites establecidos en cada tramo de la vía.
Estos sistemas actúan de forma directa sobre la conducción del tren, reduciendo la velocidad o incluso deteniéndolo si se supera el umbral permitido, lo que hace prácticamente imposible que un convoy circule por encima de lo autorizado sin que se active el control automático.
Tampoco un objeto en la vía
Otra de las hipótesis que pierde fuerza es la presencia de un objeto que hubiera bloqueado la vía. Trigueros recuerda que la red ferroviaria dispone de sistemas de detección y señalización capaces de advertir de obstáculos con suficiente antelación como para detener el tren antes de alcanzar el punto de riesgo.
En este sentido, el ingeniero considera muy improbable que el accidente se haya producido por un elemento externo sobre las vías sin que los sistemas de seguridad hubieran reaccionado previamente.
Un posible fallo mecánico en los últimos vagones
Aunque insiste en que no se deben adelantar conclusiones, José Trigueros apunta a que todo podría indicar un fallo mecánico en alguno de los últimos vagones del tren que descarriló, una circunstancia que, de confirmarse, explicaría el inicio del descarrilamiento y la posterior colisión.
Este tipo de fallos, aunque poco frecuentes, requieren una investigación minuciosa del material rodante para determinar si existió un problema estructural, de rodadura o de enganche entre vagones.
Las vías, en buen estado
El ingeniero también descarta que el estado de la infraestructura sea una causa probable. Según explica, las vías habían sido revisadas y mejoradas en el mes de mayo, encontrándose en perfectas condiciones en el momento del accidente.
La calidad de la vía, por tanto, no parece encajar con un escenario de deterioro o falta de mantenimiento que pudiera haber provocado el siniestro.
A la espera de conclusiones oficiales
Trigueros insiste en que la investigación oficial será la que determine las causas reales del accidente, una vez se analicen los trenes siniestrados, los datos de los sistemas de seguridad y las condiciones exactas en las que se produjo el descarrilamiento.
Mientras tanto, las labores forenses y técnicas continúan en el lugar del accidente, con la prioridad puesta en la identificación de las víctimas y la atención a los heridos.



