Última hora | Maquinistas alertaron meses antes del accidente en Adamuz sobre el mal estado de las vías y pidieron reducir la velocidad del AVE
Documentos internos y comunicaciones del pasado agosto revelan que maquinistas de la red ferroviaria española alertaron con antelación sobre irregularidades en las vías de alta velocidad y solicitaron reducir el límite de velocidad, una petición que ahora cobra relevancia tras el grave accidente ocurrido en Adamuz (Córdoba).

Advertencias de maquinistas sobre las condiciones de la red
Según informaciones aparecidas tras el accidente y que adelanta el medio de comunicación okdiario.com, los maquinistas de la red de alta velocidad española ya habían alertado en agosto de 2025 sobre el “mal estado de las vías” y un desgaste que podría afectar a la seguridad del servicio, antes incluso de que se produjese el siniestro ferroviario en Adamuz.
En aquel momento, los profesionales solicitaron formalmente a Adif AV y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria que se redujese la velocidad máxima permitida en varias líneas de alta velocidad, proponiendo rebajarla de los actuales 300 km/h a unos 250 km/h en corredores clave como Madrid–Sevilla, Madrid–Málaga y otros tramos intensamente utilizados.
Señales perceptibles desde la cabina
Los maquinistas señalaban que, aunque las imperfecciones detectadas no exigían el cierre inmediato de la línea, su acumulación a lo largo de kilómetros provocaba vibraciones intensas y movimientos bruscos (“botes”) perceptibles desde la cabina de conducción, especialmente a alta velocidad. Según estas fuentes, estos fenómenos no solo afectan al confort de los viajeros, sino que imponen un estrés mecánico continuo sobre los trenes y la propia infraestructura.
Este diagnóstico coincidió con otras demandas de profesionales del sector que reclamaron una reducción de velocidad ante zonas de posible desgaste y vibraciones, y que incluso se plantearon cambios temporales en los límites de velocidad para aliviar el impacto sobre la infraestructura.
El accidente de Adamuz y su contexto
El pasado domingo, un tren de alta velocidad operado por Iryo que enlazaba Málaga y Madrid descarriló cerca de Adamuz e impactó con otro tren que se dirigía a Huelva. El siniestro se ha saldado, según los últimos datos oficiales, con 21 fallecidos y alrededor de 100 heridos, de los que 25 están graves.
Este accidente ha provocado la suspensión de la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Andalucía y Madrid, Sevilla, Málaga y Huelva, y ha reforzado el debate sobre la seguridad de la red y su mantenimiento ante un uso intensivo y creciente.
Relevancia de las advertencias previas
La existencia de comunicaciones formales de maquinistas pidiendo medidas de seguridad adicionales sitúa ahora estas advertencias en el centro de la discusión pública sobre el accidente. Los profesionales señalaban que la combinación de imperfecciones en las vías, vibraciones y desgaste acelerado podrían comprometer tanto la seguridad del material rodante como la integridad de la infraestructura si no se abordaban con mantenimiento más profundo o ajustes operativos.
Respuesta institucional y debates técnicos
Hasta ahora, las autoridades responsables de la infraestructura y la seguridad ferroviaria no han señalado públicamente que dichas advertencias hayan sido determinantes en relación con el accidente de Adamuz. No obstante, la revelación de las alertas previas ha abierto un debate sobre la gestión preventiva y los criterios de mantenimiento de la red de alta velocidad, así como sobre la necesidad de reforzar los controles técnicos y operativos para evitar futuros siniestros.
Investigación en curso
La investigación oficial sobre las causas del accidente continúa abierta, con técnicos y expertos analizando datos de cajas negras, sistemas de frenado automático y el comportamiento de la infraestructura en el tramo donde se produjo el descarrilamiento. Los primeros pasos del análisis deberán determinar si los factores señalados por los maquinistas guardan relación directa con el accidente de Adamuz o si, por el contrario, se trata de fenómenos que, aunque presentes, no habrían sido determinantes.



