¿Quién se atreve a coger un tren en España tras la sucesión de accidentes ferroviarios de este año?
La confianza en el transporte ferroviario en España atraviesa uno de sus momentos más delicados tras una cadena de accidentes ocurridos en lo que va de año, algunos de ellos con víctimas mortales y decenas de heridos. El siniestro de Adamuz ha sido el punto de inflexión que ha reabierto el debate social sobre la seguridad del tren.

Una preocupación creciente entre los viajeros
El grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) ha generado un clima de miedo, inquietud y desconfianza entre los usuarios del tren. A pesar de que el ferrocarril ha sido históricamente uno de los medios de transporte más seguros en España, la acumulación de siniestros en un corto periodo de tiempo ha provocado que muchos ciudadanos se pregunten si es seguro volver a subirse a un convoy.
Las redes sociales y los testimonios recogidos por distintos medios reflejan una percepción clara: el miedo no es ya una excepción, sino una sensación compartida por viajeros habituales y esporádicos.
El accidente de Adamuz, el más grave del año
El siniestro de Adamuz, con decenas de víctimas mortales y numerosos heridos, ha supuesto el golpe más duro a la confianza ciudadana. A día de hoy, los trabajos de rescate y recuperación continúan, con personas aún pendientes de localizar y una investigación que sigue sin ofrecer conclusiones definitivas sobre las causas.
La complejidad del accidente, la caída de varios vagones por un talud y las dudas sobre el estado de la vía han convertido este caso en un símbolo del debate actual sobre la seguridad ferroviaria.

Otros accidentes que han marcado 2026
El de Adamuz no ha sido un hecho aislado. En las últimas semanas se han registrado otros incidentes ferroviarios en distintos puntos de España, con descarrilamientos, colisiones y arrollamientos que, aunque de menor gravedad en algunos casos, han contribuido a alimentar la sensación de inseguridad.
La reiteración de estos sucesos ha hecho que la ciudadanía perciba una falta de control o de prevención suficiente, incluso en líneas de alta velocidad que hasta ahora eran sinónimo de fiabilidad.
Advertencias previas que ahora cobran sentido
A esta situación se suman las alertas previas de maquinistas y usuarios, que venían denunciando vibraciones, saltos y un comportamiento anómalo del tren en determinados tramos. Estas advertencias, que no siempre tuvieron respuesta inmediata, han reforzado la idea de que algunas señales pudieron ser ignoradas antes de que se produjeran los accidentes.
Las peticiones para reducir la velocidad en determinados puntos y revisar con mayor frecuencia la infraestructura forman ahora parte del debate público.
¿Es seguro viajar en tren en España?
Las autoridades insisten en que la red ferroviaria española sigue siendo segura y que los accidentes son hechos excepcionales. Sin embargo, la percepción ciudadana va por otro camino. Para muchos usuarios, la confianza no se recupera con mensajes tranquilizadores, sino con hechos, transparencia y resultados claros de las investigaciones.
Mientras no se esclarezcan las causas de los accidentes y no se adopten medidas visibles de mejora y control, la pregunta sigue en el aire: ¿quién se atreve hoy a coger un tren en España sin miedo?



