
Inhalar no siempre es respirar. Respiramos unas 20.000 veces al día, pero rara vez nos preguntamos cómo lo hacemos. La respiración es automática, sí, pero no por ello correcta. Estrés, prisas, pantallas y malas posturas han convertido la respiración en un acto rápido y superficial, centrado en el pecho y desconectado del cuerpo.
Esta forma de respirar limita la entrada de oxígeno, altera el equilibrio del organismo y mantiene al cuerpo en un estado constante de alerta. El resultado es conocido por muchos aunque no siempre se identifique el origen: cansancio persistente, sensación de falta de aire, ansiedad, dificultad para concentrarse o problemas para dormir.
El cuerpo sabe respirar, pero lo hemos olvidado
Respirar bien no es complicado, pero sí requiere reeducación. La respiración profunda, lenta y nasal, con protagonismo del diafragma, permite que los pulmones se llenen de forma eficiente y que el sistema nervioso se relaje. Es la respiración natural, la que tienen los bebés y la que la mayoría pierde con el paso del tiempo.
Especialistas en salud coinciden en que una respiración adecuada mejora la oxigenación, regula las emociones y ayuda a prevenir problemas físicos y mentales. No se trata de técnicas complejas, sino de volver a lo esencial: parar, observar y tomar aire con conciencia.
Tips sencillos para aprender a respirar mejor
– Respira por la nariz siempre que puedas. La respiración nasal filtra, calienta y humedece el aire, además de favorecer una oxigenación más eficiente.
– Lleva el aire al abdomen. Al inhalar, el vientre debe expandirse más que el pecho. Es señal de que el diafragma está trabajando correctamente.
– Reduce el ritmo. Inhalar y exhalar de forma lenta ayuda a calmar el sistema nervioso y a reducir el estrés acumulado.
– Mantén una postura adecuada. Espalda recta y hombros relajados facilitan una respiración más profunda y completa.
– Haz pausas conscientes durante el día. Detenerte uno o dos minutos para observar tu respiración puede cambiar cómo afrontas una situación de tensión.
– Exhala más largo de lo que inhalas. Alargar la exhalación envía al cuerpo una señal de calma y relajación.

Un día para recordar lo que hacemos desde siempre
El Día Internacional de la Respiración no solo invita a respirar hondo, sino a replantearse un hábito que damos por hecho. Aprender a respirar bien es una de las formas más sencillas y accesibles de mejorar la calidad de vida, sin coste económico y con efectos inmediatos.
En una sociedad que vive acelerada, detenerse a respirar correctamente puede parecer insignificante. Sin embargo, es precisamente ese gesto sencillo el que puede marcar la diferencia entre sobrevivir al día a día o empezar a vivirlo con mayor calma, claridad y equilibrio.



