La lluvia ha llegado a Jerez para quedarse. Y cuando en Jerez hay días en los que la lluvia golpea la ciudad intensamente, las entidades locales y zona rural temen volver a recordar las inundaciones del pasado año 2025. Es por eso que cuando caen las primeras gotas en Jerez, los vecinos que habitan en los alrededores del río Guadalete están pendientes de cualquier cambio.
El río Guadalete, en nivel amarillo
El río Guadalete alcanzó el nivel amarillo de crecida el pasado 24 de enero a las 13:00 horas a su paso por Jerez de la Frontera, una situación que activó la vigilancia ante posibles desbordamientos y que volvió a poner sobre la mesa el histórico riesgo de inundaciones en el municipio.
Aunque el episodio no superó los umbrales de mayor peligrosidad, la subida del caudal generó preocupación en las zonas próximas al cauce, especialmente en áreas rurales y pedanías situadas en la vega del río, tradicionalmente más expuestas a este tipo de fenómenos.

El Guadalete es uno de los ríos más importantes de la provincia de Cádiz. Nace en la Sierra de Grazalema y recorre varios municipios antes de desembocar en El Puerto de Santa María. Su comportamiento es irregular y está muy condicionado por las lluvias intensas, lo que provoca crecidas rápidas que, en determinadas circunstancias, pueden derivar en inundaciones.
Con la mirada puesta en las inundaciones
Jerez ha sufrido a lo largo de su historia numerosos episodios de inundaciones por el desbordamiento del Guadalete. El más grave y recordado es el de 1917, considerado la mayor riada histórica, cuando el agua anegó amplias zonas del término municipal y causó importantes daños materiales. En tiempos más recientes, las crecidas también han obligado a desalojos preventivos, cortes de carreteras y evacuaciones en núcleos rurales.
Según los registros históricos, el nivel máximo de crecida del río Guadalete en Jerez se sitúa en torno a los 6,97 metros, una cota extremadamente peligrosa que se ha alcanzado en episodios de lluvias persistentes y que sirve como referencia para la activación de planes de emergencia.
En este contexto, cobra especial relevancia el trabajo de Protección Civil, cuya labor resulta esencial para minimizar riesgos y proteger a la población. Entre sus funciones destacan el seguimiento constante del nivel del río, la coordinación con otros servicios de emergencia, la activación de planes de evacuación cuando es necesario y la información directa a la ciudadanía sobre medidas de autoprotección.

Las crecidas del Guadalete no solo afectan a viviendas, sino también a infraestructuras, caminos rurales y explotaciones agrícolas, lo que convierte estos episodios en un problema recurrente que requiere planificación, prevención y respuesta rápida.
La activación del nivel amarillo el pasado 24 de enero sirve como recordatorio de la vulnerabilidad de Jerez ante los episodios de lluvias intensas y de la importancia de mantener una vigilancia constante sobre el cauce del río, con el objetivo de anticiparse a posibles inundaciones y reducir sus consecuencias.



