Los pantanos de Cádiz, bajo máxima vigilancia: varios embalses rozan el límite y crece el riesgo de desembalses
La provincia de Cádiz afronta una situación delicada con embalses por encima del 90 %, posibles desembalses preventivos y zonas aguas abajo en alerta ante el aumento de caudales tras las últimas lluvias.

Los últimos datos oficiales del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) muestran una situación desigual en los pantanos de la provincia de Cádiz, con embalses muy llenos y otros aún lejos de niveles óptimos. En concreto, el embalse de Arcos de la Frontera ronda el 95 %, Los Hurones y Guadarranque se sitúan en torno al 91 %, mientras que Almodóvar se encuentra al 100 % de su capacidad. También destacan Celemín, con alrededor del 83 %, y Bornos, cercano al 79 %. En el lado opuesto, Guadalcacín supera ligeramente el 52 % y Zahara-El Gastor apenas alcanza el 30 %, siendo el embalse con el nivel más bajo de la provincia.
La evolución de los embalses en los últimos meses refleja una recuperación parcial tras años de sequía, gracias a los episodios de lluvias registrados recientemente. Esta mejoría ha sido especialmente visible en la cuenca del Guadalete, aunque no ha sido homogénea en todo el territorio, ya que algunos sistemas siguen acusando la falta de aportes suficientes.
Cuando un pantano alcanza niveles elevados, una de las medidas habituales de gestión es el desembalse, es decir, la liberación controlada de agua desde la presa. Esta actuación se realiza para garantizar la seguridad de la infraestructura, evitar que se supere la cota máxima y regular grandes aportes de agua tras lluvias intensas. No se trata necesariamente de una situación de emergencia, pero sí de una maniobra que requiere planificación y coordinación.
Las consecuencias de un desembalse dependen del volumen de agua liberado y del estado de los cauces. Entre los principales efectos se encuentra el aumento rápido del caudal de ríos y arroyos, lo que puede provocar inundaciones en zonas bajas, afecciones a explotaciones agrícolas, daños en infraestructuras rurales y alteraciones en los ecosistemas fluviales. Por este motivo, los desembalses se realizan de forma progresiva siempre que las condiciones lo permitan.
En la provincia de Cádiz, las zonas más sensibles ante un desembalse se localizan aguas abajo de los grandes embalses. Destaca la cuenca del río Guadalete, con posibles afecciones en áreas próximas a Arcos, Bornos y Jerez, dependiendo de las descargas desde Guadalcacín, Bornos o Arcos. También el entorno del río Barbate y las vegas agrícolas cercanas a los cauces presentan mayor vulnerabilidad ante crecidas rápidas.
La gestión de estos riesgos está regulada por normativa estatal y autonómica. Cada gran presa dispone de un Plan de Emergencia, que establece distintos escenarios



