La Gallina Violeta consolida su crecimiento en Jerez como emblema del pan artesanal
El proyecto nacido en el Mercado de Abastos refuerza su presencia en el centro de la ciudad manteniendo su apuesta por la elaboración tradicional y la calidad del producto.
La Gallina Violeta continúa afianzándose como uno de los proyectos gastronómicos artesanales más reconocidos de Jerez de la Frontera, consolidando su propuesta basada en la elaboración tradicional del pan y la bollería de alta calidad.
El proyecto nació en noviembre de 2023 en el Mercado de Abastos de Jerez, donde comenzó su actividad apostando por panes de masa madre, fermentaciones largas y el uso de harinas seleccionadas como espelta y centeno. Desde sus inicios, la iniciativa ha mantenido un enfoque claro hacia la producción artesanal y el respeto por los procesos tradicionales de panadería.
El crecimiento de la marca ha permitido ampliar su presencia en el centro urbano de la ciudad con nuevos puntos de venta, facilitando el acceso a sus productos a un público cada vez más amplio. Esta expansión responde a una demanda creciente por productos naturales, elaborados sin prisas y con criterios de calidad nutricional.
La acogida por parte de los clientes ha sido especialmente positiva. Consumidores habituales destacan tanto la calidad del pan y la bollería como el trato cercano y profesional del equipo, lo que ha contribuido a generar una clientela fiel en sus distintas ubicaciones.
Más allá de la venta de pan, La Gallina Violeta se ha convertido en un espacio vinculado a una forma de consumo responsable, incorporando también productos complementarios de origen cuidado y producción limitada. Su propuesta conecta con una tendencia al alza en Jerez: el interés por la alimentación saludable y los productos elaborados de manera consciente.
Con la llegada de la temporada navideña, el establecimiento prepara elaboraciones especiales propias de estas fechas, reforzando su compromiso con la tradición gastronómica y su vinculación con la vida cotidiana de la ciudad.
La trayectoria de La Gallina Violeta ejemplifica cómo un proyecto artesanal puede crecer sin perder identidad, manteniendo la esencia del oficio panadero y adaptándose con éxito al entorno urbano contemporáneo.



