
El Museo Arqueológico de Jerez acoge hoy y mañana el encuentro final del proyecto europeo PALIMPSEST, una iniciativa internacional enmarcada en el programa Horizon Europe que ha unido a Jerez, Milán y Lodz en el desarrollo de soluciones creativas frente a los desafíos climáticos, utilizando el patrimonio cultural como herramienta de transformación urbana.
El delegado de Cultura, Grandes Eventos, Patrimonio Histórico y Capitalidad Europea de la Cultura, Francisco Zurita, ha dado la bienvenida a los expertos participantes, destacando el valor estratégico del proyecto para la ciudad y agradeciendo a la coordinadora del programa, Grazia Concilio, profesora de la Universidad Politécnica de Milán (POLIMI), el proceso de aprendizaje, cocreación e innovación social desarrollado durante los últimos años.
En el caso de Jerez, PALIMPSEST se materializa a través del proyecto piloto local SONE ‘Songs of the Nearby Earth’, una propuesta que explora la relación entre cultura popular, sostenibilidad ambiental y resiliencia urbana. Según Zurita, “PALIMPSEST no es solo un proyecto de investigación, sino un verdadero laboratorio de pensamiento y acción, plenamente alineado con la candidatura de Jerez 2031, preparada para liderar diálogos europeos que integren identidad cultural y sostenibilidad”.
Como cierre simbólico del encuentro, mañana jueves 18 de diciembre, se celebrará a las 17:00 horas la ‘Zambomba Climática’, un evento abierto al público que tendrá lugar en la trasera del Palacio Riquelme, en el barrio de San Mateo. Esta acción ejemplifica el espíritu del proyecto al reinterpretar una tradición local desde una perspectiva contemporánea y climática.
Asimismo, el Palacio Riquelme acoge hasta mañana la exposición ‘SONE. Canciones de la tierra cercana para zambombas y emparrados’, comisariada por Nomad Garden y con propuesta artística de Estelle Julian. La muestra puede visitarse de 10:00 a 13:30 horas y de 17:00 a 20:30 horas, y plantea cómo las tradiciones locales pueden convertirse en estrategias de adaptación ambiental.
La exposición conecta la recuperación de los emparrados urbanos —una arquitectura vegetal tradicional orientada a la climatización natural— con el ritual comunitario de la zambomba, poniendo en valor los espacios de sombra, la convivencia vecinal y su papel clave en la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático.



