
La Policía Nacional ha detenido a dos personas cuando custodiaban más de mil kilogramos de hachís en una casa de campo situada en la zona de Pelayo, en Algeciras, dentro de la operación LUX contra el tráfico de drogas. Los detenidos empleaban tres armas de guerra automáticas tipo Kalashnikov (AK-47) para dar seguridad al alijo.
La actuación policial es el resultado de una investigación previa que permitió localizar un inmueble utilizado por la organización criminal como “guardería”, término empleado para referirse a los lugares destinados a ocultar y custodiar grandes cantidades de droga. En este caso, los fardos de hachís habían sido introducidos previamente por la franja costera comprendida entre Algeciras y Tarifa.
Vigilancia armada del alijo
Durante la intervención, los agentes detuvieron a dos individuos de origen albanés, encargados de la vigilancia directa de la droga. Ambos disponían de tres fusiles Kalashnikov municionados, en perfecto estado de funcionamiento y con capacidad inmediata para abrir fuego, lo que elevaba notablemente el nivel de riesgo de la operación.
El uso de este tipo de armamento por parte de organizaciones dedicadas al narcotráfico reviste una especial gravedad en el Campo de Gibraltar, una zona especialmente sensible por su carácter estratégico dentro de las rutas internacionales del tráfico de drogas.
Aumento de la violencia de las redes criminales
En los últimos meses se ha constatado un incremento de la violencia y del uso de armas de fuego por parte de estas redes criminales para proteger grandes alijos de hachís y cocaína, tanto frente a la acción policial como ante posibles bandas rivales.
Esta circunstancia pone de manifiesto la creciente especialización, capacidad operativa y dimensión internacional de estas organizaciones, así como el elevado riesgo que suponen para la seguridad ciudadana y para la integridad de los agentes que luchan contra el narcotráfico.
Ingreso en prisión y operación abierta
Los detenidos fueron puestos a disposición del Juzgado de Guardia de Algeciras, decretándose su ingreso en prisión. La operación supone un importante golpe a las organizaciones criminales que operan en la zona y refuerza el compromiso policial en la lucha contra el crimen organizado en el Campo de Gibraltar.
La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones.



