Consejos prácticos para combatir el frío en casa sin aumentar la factura de la luz
Aprovechar el calor que entra de forma natural, evitar que se pierda y usar la calefacción de manera responsable ayuda a mantener la casa calentita durante el invierno

Mantener tu casa calentita en invierno sin que la factura se dispare es posible. ¡Claro que sí! El invierno ha llegado fuerte, y con él esta bajada de temperaturas que nos hacen parecer que estamos en un país nórdico. El frío deja muchas casas casi tan frías como la calle y para muchas familias, calentar el hogar se convierte en una prioridad aunque con los precios de la luz y el gas disparados, mantener la casa a gusto puede ser un auténtico dolor de cabeza.
Por suerte, no todo se arregla encendiendo la calefacción a tope. Existen trucos sencillos y efectivos para mantener el calor dentro sin que la factura se convierta en un problema. ¡Presta atención!
Aprovecha el sol, tu calefacción natural
Uno de los gestos más fáciles y eficaces es dejar que el sol haga su trabajo. Abrir cortinas y subir persianas durante las horas de luz permite que la vivienda se caliente de manera natural. Suelos, paredes y muebles absorben ese calor y ayudan a mantener la temperatura estable.
Cuando cae la noche, la recomendación es justo la contraria: bajar persianas y cerrar cortinas gruesas para que el calor acumulado no se escape.
Aislar bien para no perder lo ganado
Gran parte del calor se escapa por puertas y ventanas mal selladas. Esas pequeñas rendijas pueden enfriar toda la casa sin que nos demos cuenta. Colocar burletes (tiras flexibles de goma silicona o espuma que se colocan en marcos de puertas y ventanas para sellar huecos, impidiendo la entrada de aire frío/caliente, polvo, ruido e insectos) es un recurso barato, fácil y realmente efectivo.
Trucos que funcionan (y están respaldados por la ciencia)
Pequeños cambios pueden marcar la diferencia. Poner alfombras en suelos fríos ayuda a retener el calor, sobre todo en pisos de baldosa o mármol. Mover los muebles para que no bloqueen los radiadores permite que el calor circule mejor.
Otra estrategia sencilla es cerrar las habitaciones que no se usan. Así, el calor se concentra en los espacios que realmente se habitan y se gasta menos energía.
Ventilar sí, pero con medida
Aunque haga frío, ventilar la casa sigue siendo importante. La clave está en no pasarse: abrir las ventanas entre 10 y 15 minutos, mejor por la mañana, permite renovar el aire sin enfriar demasiado las estancias. Además, ayuda a evitar problemas de humedad y condensación.
Encender la calefacción de manera inteligente
Cuando toca encender la calefacción, mantener el termostato entre 19 y 21 °C suele ser suficiente para estar cómodos. Cada grado extra puede subir el consumo hasta un 7 %.
No olvides revisar la caldera de forma periódica: un mantenimiento básico mejora su rendimiento, reduce el gasto y alarga su vida útil.
Pequeños gestos que marcan la diferencia
Encender velas, preparar comidas calientes o usar mantas térmicas son recursos sencillos que aumentan la sensación de calor sin disparar la electricidad. Combinados, estos trucos pueden marcar una gran diferencia en la factura al final del mes.
Con un poco de organización y unos cuantos gestos fáciles, mantener la casa caliente este invierno puede ser mucho más sencillo y económico de lo que parece.



