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¿Por qué aparecen anuncios y sugerencias en tus dispositivos cuando hablas de un tema concreto?

La sensación de que el móvil “escucha” conversaciones vuelve a generar dudas entre los usuarios, aunque la explicación está en el funcionamiento de la publicidad digital, los algoritmos y el uso de datos personales.

Cada vez es más habitual que, tras comentar con alguien un viaje, un producto o una afición, el teléfono móvil o el ordenador muestre anuncios y recomendaciones relacionadas con ese tema. Esta coincidencia ha alimentado la creencia de que los dispositivos escuchan conversaciones privadas, pero los expertos en tecnología apuntan a otra causa: la combinación de rastreo de actividad, aprendizaje automático y segmentación publicitaria.

No te escuchan (al menos de forma directa)

Las grandes plataformas tecnológicas niegan de forma reiterada que utilicen el micrófono del móvil para espiar conversaciones con fines publicitarios. Activar de manera permanente el audio supondría un elevado consumo de batería, datos y, además, un grave problema legal en materia de privacidad.

Lo que sí ocurre es que los dispositivos recopilan una gran cantidad de información a través de otros medios mucho menos visibles para el usuario.

El papel clave de los algoritmos y los datos

Cuando una persona busca en internet, interactúa en redes sociales, ve un vídeo o acepta cookies en una web, está dejando un rastro digital. Los algoritmos publicitarios analizan ese comportamiento para predecir intereses con gran precisión.

Además, si dos personas están conectadas a la misma red WiFi, comparten ubicación o interactúan entre sí en aplicaciones, los sistemas pueden cruzar datos y detectar intereses comunes. Por eso, después de una conversación, basta con que uno de los interlocutores haga una búsqueda o dé “me gusta” a un contenido relacionado para que el tema empiece a aparecer en los dispositivos de ambos.

El efecto psicológico que lo explica todo

A este fenómeno se suma el llamado sesgo de confirmación. Los anuncios siempre han estado ahí, pero cuando un tema nos interesa recientemente, el cerebro los percibe con mayor intensidad. Es decir, no es que aparezcan más anuncios, sino que les prestamos más atención.

¿Se puede evitar?

Reducir esta sensación es posible, aunque no del todo. Entre las medidas más habituales están:

  • Revisar los permisos de aplicaciones, especialmente acceso a ubicación y micrófono.

  • Limitar la personalización de anuncios en los ajustes del dispositivo.

  • Borrar cookies y usar navegadores con mayor control de rastreo.

Una publicidad cada vez más predictiva

La conclusión es clara: los dispositivos no necesitan escuchar conversaciones para saber qué nos interesa. La combinación de big data, inteligencia artificial y hábitos digitales permite anticipar gustos con una precisión que, para muchos usuarios, resulta inquietante.

Una tecnología que avanza más rápido que la percepción social y que reabre el debate sobre hasta dónde estamos dispuestos a ceder en privacidad a cambio de servicios personalizados.

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