La importancia de la higiene diaria: ¿es recomendable ducharse todos los días, especialmente en los niños?
Expertos en salud recuerdan que la ducha diaria no siempre es obligatoria, pero sí una correcta rutina de higiene corporal, clave para el bienestar y la prevención de infecciones, sobre todo en la infancia.

La higiene personal es uno de los pilares básicos de la salud, especialmente durante la infancia, una etapa en la que el cuerpo está más expuesto a bacterias, sudor y suciedad derivada del juego y la actividad diaria. Sin embargo, la pregunta sobre si es necesario ducharse todos los días sigue generando debate entre familias y especialistas.
En términos generales, los profesionales coinciden en que la ducha diaria no es estrictamente imprescindible en todos los casos, especialmente en niños pequeños que no realizan actividad física intensa ni presentan sudoración excesiva. No obstante, sí se considera fundamental mantener una rutina diaria de higiene, que incluya el lavado de las zonas clave del cuerpo.
En los niños, la higiene diaria cumple una doble función: por un lado, previene infecciones cutáneas y la acumulación de bacterias; por otro, contribuye a crear hábitos saludables que se mantendrán en la edad adulta. La ducha o el baño regular ayudan además a detectar posibles irritaciones, heridas o alteraciones en la piel.
Cuando se opta por la ducha diaria, es importante que esta sea adecuada y respetuosa con la piel. El uso excesivo de jabones agresivos o duchas demasiado largas y con agua muy caliente puede provocar sequedad, especialmente en pieles sensibles o atópicas, frecuentes en la infancia.
Para garantizar una buena higiene corporal, los especialistas recomiendan seguir una serie de pasos básicos:
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Utilizar agua templada, evitando temperaturas extremas.
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Emplear jabones suaves, preferiblemente específicos para niños.
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Lavar con especial atención las manos, pies, axilas, zona genital y pliegues de la piel.
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Aclarar bien para evitar restos de jabón.
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Secar cuidadosamente, sin frotar en exceso, prestando atención a los pliegues.
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Aplicar hidratación si la piel lo necesita, especialmente tras la ducha.
En los días en los que no se realiza ducha completa, es suficiente con una higiene parcial diaria, centrada en las zonas más expuestas, manteniendo así la limpieza sin comprometer la barrera natural de la piel.
En definitiva, más allá de la frecuencia, lo realmente importante es mantener una higiene constante, consciente y adaptada a cada edad y tipo de piel, especialmente en los niños, donde la educación en hábitos saludables resulta clave para su desarrollo y bienestar a largo plazo.



