El auténtico roscón de Reyes: la historia y la receta que endulzan la noche más esperada del año
Origen de una tradición centenaria y por qué este dulce sigue siendo el gran protagonista del 6 de enero

Cuando se acerca el Día de Reyes, hay un aroma que anuncia que la Navidad aún no ha terminado: el del roscón de Reyes. Este dulce circular, coronado con frutas escarchadas y acompañado de nata, crema o chocolate, se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la Epifanía, reuniendo a familias enteras alrededor de la mesa en la mañana del 6 de enero.
Más allá de su sabor, el roscón encierra una historia milenaria y una receta que ha pasado de generación en generación, manteniendo viva una tradición que combina gastronomía, cultura y celebración.
El origen del roscón de Reyes
La tradición del roscón de Reyes tiene raíces mucho más antiguas de lo que muchos imaginan. Su origen se remonta a las Saturnales romanas, festividades que celebraban el solsticio de invierno y en las que se compartían tortas dulces elaboradas con miel e higos. En su interior se escondía una haba seca, símbolo de prosperidad y buena fortuna.
Con la llegada del cristianismo, esta costumbre se adaptó a la celebración de la Epifanía, manteniendo la forma circular —símbolo de eternidad— y el juego de los elementos ocultos, que hoy se traducen en la figura del Rey y el haba.
Una receta que define la tradición
La receta del roscón auténtico se basa en una masa enriquecida, aromatizada con agua de azahar, ralladura de naranja y limón, huevos, mantequilla y levadura. Tras un largo proceso de reposo y fermentación, se le da su característica forma de corona y se decora con frutas escarchadas y azúcar humedecido.
Aunque en la actualidad existen múltiples versiones, desde rellenos de nata o trufa hasta propuestas más modernas, el roscón tradicional sigue siendo el más buscado durante las celebraciones de Reyes.
El simbolismo del haba y la figura
Uno de los momentos más esperados al partir el roscón es descubrir qué esconde su interior. Quien encuentra la figura del Rey es coronado simbólicamente, mientras que quien da con el haba asume la tradición de pagar el roscón o traerlo el año siguiente.
Este juego, sencillo pero cargado de significado, convierte al roscón en algo más que un postre: es una experiencia compartida que refuerza la unión familiar y el espíritu festivo.
De las pastelerías a los hogares
Cada año, pastelerías y obradores artesanos se preparan para uno de los momentos de mayor actividad del calendario. El roscón de Reyes artesanal se ha convertido en un reclamo gastronómico que genera largas colas y debate sobre cuál es el mejor.
Al mismo tiempo, muchas familias mantienen viva la tradición elaborándolo en casa, respetando los tiempos y aromas que definen al roscón auténtico.
Un dulce que cierra la Navidad
El roscón de Reyes no solo pone el broche final a las fiestas navideñas, sino que simboliza el encuentro, la ilusión y la continuidad de una tradición que ha sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia.
Cada 6 de enero, este dulce vuelve a ocupar el centro de la mesa, recordando que la Navidad se despide con sabor, historia y un pequeño toque de magia compartida.



