El lado oculto de la pirotecnia: cuando la fiesta se convierte en miedo para nuestras mascotas
Por qué los fuegos artificiales afectan a perros y gatos y qué pueden hacer las familias para reducir su impacto en casa

Celebraciones como Navidad, Nochevieja, fiestas patronales o el Día de Reyes suelen ir acompañadas de pirotecnia y fuegos artificiales, un espectáculo visual que para muchas personas simboliza alegría y celebración. Sin embargo, para millones de mascotas, especialmente perros y gatos, estos sonidos intensos representan uno de los momentos de mayor estrés del año.
Cada temporada festiva, veterinarios y protectoras alertan del aumento de episodios de ansiedad, huidas y accidentes relacionados con la pirotecnia, una problemática cada vez más visible en la sociedad.
Por qué la pirotecnia afecta tanto a los animales
Los perros tienen un sentido del oído mucho más desarrollado que el humano. Los petardos y fuegos artificiales generan ruidos impredecibles, de alta intensidad y sin una fuente visual clara, lo que provoca una reacción de miedo extremo. En muchos casos, los animales no entienden el origen del sonido ni cuándo terminará.
Este estrés puede manifestarse con temblores, ladridos, jadeos, intentos de huida, conductas destructivas o incluso bloqueos, afectando seriamente a su bienestar físico y emocional. En gatos, aunque menos visible, el miedo suele traducirse en aislamiento y comportamientos defensivos.

Un problema que se repite en cada celebración
Durante fechas señaladas, las clínicas veterinarias registran un aumento de consultas por ansiedad en mascotas, mientras que las protectoras advierten de un repunte en perros perdidos que huyen desorientados por el ruido de la pirotecnia.
Este fenómeno ha abierto un debate social sobre el uso de fuegos artificiales tradicionales frente a alternativas más silenciosas, especialmente en entornos urbanos donde conviven familias, niños y animales.
El papel del hogar como refugio seguro
Ante este escenario, el hogar se convierte en un elemento clave para ayudar a las mascotas a sobrellevar mejor estas situaciones. Ambientes tranquilos, rutinas normales y espacios donde el animal se sienta protegido pueden marcar una gran diferencia durante los momentos de mayor ruido.
Muchos especialistas coinciden en que la presencia calmada de los dueños, junto con estímulos conocidos como música suave o zonas de descanso habituales, ayuda a reducir la percepción de amenaza durante los episodios de pirotecnia.
Concienciación y convivencia responsable
El impacto de la pirotecnia en los animales ha impulsado campañas de concienciación ciudadana y cambios normativos en algunas localidades, donde se apuesta por celebraciones más inclusivas y respetuosas. El objetivo no es eliminar la fiesta, sino buscar un equilibrio entre tradición y bienestar animal.
Cada vez más familias adaptan sus celebraciones teniendo en cuenta a sus perros y gatos, entendiendo que su miedo no es exageración, sino una respuesta natural a un estímulo extremadamente agresivo para ellos.
Una realidad que invita a reflexionar
La pirotecnia seguirá formando parte de muchas celebraciones, pero también lo hará la responsabilidad hacia quienes comparten nuestro hogar sin poder entender lo que ocurre. Reconocer cómo afectan los fuegos artificiales a las mascotas es el primer paso para construir celebraciones más empáticas, donde la alegría no implique sufrimiento silencioso.
En un contexto de mayor sensibilidad social, el bienestar animal se consolida como un tema de interés creciente que invita a replantear cómo celebramos y a quiénes tenemos en cuenta cuando lo hacemos.



